EL MATE

El mate: no existe, aparte de los símbolos patrios, ningún otro elemento cultural que defina tanto ser argentino, como el mate. Algunos dirán "pero los uruguayos, pero los paraguayos...", sin dudas, ellos también comparten esta tradición. Sin embargo, en nuestra idiosincracia, el mate es un factor de acercamiento, de charlas, de confidencias, de chusmerío, de encuentro. Hasta está inserto en la tan arraigada costumbre argentina de la discusión: amargo, con azucar, con yuyo, con chucker, etc. Comparto acá una foto de un cetro de la cultura "Aguada" y me dirán qué tiene que ver con el mate. Justamente, una de las piezas arqueológicas más importantes de nuestra zona, representa un artefacto ritual, de mucha importancia. Lo curioso es que esta madera, de la zona mesopotámica (2000 km. de La Rioja aprox.) aparezca por acá en el año 450DC. Seguramente, los vínculos entre las distintas culturas americanas, fue mucho más fluido de lo que creemos, a pesar de las distancias. Y allí entra el mate, que tuvo la virtud de distribuirse por muchos lugares de América y que incluso, adoptó el nombre quichua, no el originario guaraní "caá". Sin embargo, no quedó como hábito en la zona del imperio incaico, en Perú, mate es una infusión que se toma en taza, "mate de coca", por ej., Esto nos da la pauta que esta bebida era consumida por los pueblos aborigenes riojanos (y del NOA), antes de la dominación Inka y por ende, adquiere su nombre en esta zona y desde allí se hace conocido en el resto del país como tal, como "mate".